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Espacios digitales de comunicación

La comunicación es intrínseca a las especies, ha sido su principal mecanismo de defensa y supervivencia. En el caso de los humanos, la comunicación ha alcanzado grados de complejidad tales como la creación de diferentes idiomas, de un sistema iconográfico de comunicación y varios otros ejemplos más.

“En el principio era la palabra” (Prólogo del Evangelio de Juan)

Esta es una frase muy utilizada para expresar la importancia que ha tenido la comunicación para la humanidad y la importancia constructiva de las palabras.

Y la palabra era transmitida por la voz humana; su medio eran las personas, los juglares que viajaban de pueblo en pueblo llevando sus historias y creando historias nuevas. También en el caso de los evangelistas, que tenían la función de llevar “La Palabra”, esa del principio.

JuglarEl punto es que en un principio la comunicación era oral y se transmitía de generación en generación a través de relatos que cada familia, cada pueblo, cada agrupamiento armaba respecto a las cuestiones básicas de supervivencia. Eran los viejos los responsables de transmitir ese conocimiento que permitía la supervivencia del grupo.

La escritura, que no estaba ausente, estaba relegada a las clases altas, instruidas. Las clases que tenían el poder y el tiempo suficiente para estudiarlas, para utilizarlas. Los libros, un libro costaba lo mismo que un palacete. La copia de un libro podía llevar varios años y el trabajo de varios escribas, ilustradores y encuadernadores. Algo a tener en cuenta: los escribas usualmente no entendía lo que escribían, sólo se dedicaban a copiar grafías de un pergamino a otro. Ello era con la intención de que no influyesen en las nuevas copias, que no incorporasen nada nuevo o cambiasen algo del texto original.

Imprenta de tipos móvilesLa imprenta de tipos móviles de Gutembreg, en realidad era una máquina para falsificar manuscritos y no lo que hoy entendemos como “imprenta”. Tenía la intención de copiar aquellos trabajos de los escribas. Pero más allá de ello, sin quererlo inventó la posibilidad de potenciar la comunicación de modos inimaginables. No sólo fueron las biblias y textos sagrados que falsificaban, sino que logró crear un artefacto que permitió que millones de personas puedan expresarse y comunicarse.

Así, de aquellos hermosos trabajos de tipos móviles que simulaban la letra de los escribas, se pasó a la letra de imprenta que masificó libros y abrió las puertas a uno de los medios masivos de comunicación más impresionantes de la historia de la humanidad: los periódicos.

La radio, tuvo un impacto muy importante en la vida de las sociedades y no quiero, bajo ningún punto de vista, menospreciar su importancia. La radio permitió (y permite) que muchas personas que por diferentes razones no pueden acceder a textos escritos, se mantengan informados, puedan comunicarse entre sí (como sucede en muchas radios comunitarias) y que sus vidas se llenen de otras realidades.

Pero la importancia de la gráfica (antes de la aparición de los mecanismos magnéticos de registro) es la permanencia y la rapidez para acceder a la misma.

No es lo mismo ir al archivo de un diario y buscar información de una época en particular que buscar la misma información en archivos de audio. En un par de horas podemos acceder rápidamente a los textos de la época, mientras que nos llevaría muchísimas más horas el escuchar audios y audios hasta llegar a lo que buscamos.

Diarios y periódicosLa prensa gráfica no sólo aportó la construcción de la noticia, sino que brindó un archivo documental de dimensiones gigantescas. Sino pregunten a las y los historiadores. Tal vez sea porque soy de la generación que buscaba las palabras en la enciclopedia de la casa, hoy disfruto de google como también disfruto terriblemente de una tarde en el archivo histórico, viendo y tocando esos documentos.

El punto es que ya la radio tanto como los medios gráficos, aportaron a la revolución de una sociedad en revolución. Fueron una parte indispensable de la revolución industrial, comunicando a las cuatro puntas del mundo los nuevos inventos y conectando de manera global (aunque no con la inmediatez actual) a creadores e inventores.

El cine y la televisión son un capítulo aparte, pero no podemos dejarles de lado, siendo que la revolución comunicacional que vivimos hoy, no podría ser posible sin la convergencia de todos éstos medios de comunicación.

Cine y tv se conjugaron para potenciar y construir cultura: el ejemplo más claro tiene que ver con la promoción de la ducha diaria y el desayuno abundante de los americanos. Ambos fueron políticas de Estado que junto a la de mostrar la bandera, permitía disminuir costos a las producciones mientras que se construía el “estilo de vida americano”.

Televisor InteligenteEstas pantallas, hoy en proceso de adaptación (ahora la tele no es sólo tele y dice que también es inteligente), son las que nos despertaron las mayores utopías y los mayores temores. Apocalípticos e integrados pujaban para explicar las múltiples caras del fenómeno televisivo, augurando tanto una revolución cultural como el fin de la cultura (y de la historia).

Hoy también hay voces apocalípticas e integradas que miran el fenómeno de los medios digitales, un fenómenos que se vino encima.

Cuando accedí por primera vez a un Smartphone para mí fue evidente que a partir de ese momento el retorno era imposible. Aunque un par de veces tuve que hacerlo, por fuerza mayor, verdaderamente entendí que la división entre la vida real y la vida virtual se había desvanecido completamente. Yo hablo con personas que están en Canadá tal vez más seguido de lo que hablo con mi amiga de toda la vida que vive en Godoy Cruz. Conozco de la vida de otras personas, me informo como nunca antes lo había hecho. Opino y me divierto en el mismo aparato: mi celular.

El mundo en la palma de tu manoPara mi es tan importante el equipo que tengo que ya no lo pienso como un gasto superfluo sino como una inversión respecto a mi calidad de vida. Un buen celular, una buena conectividad, la posibilidad de hacer cada vez más cosas son parámetros que guían mi decisión de compra, o sea de consumo.

Y no soy la única.

Podemos multiplicar esto en nuestro grupo de amigos y amigas y vemos que cada vez más el equipo móvil que eligen se rige por la experiencia de usuario que les brinda en sus múltiples comunicaciones. En Argentina hay más de 9,6 millones de celulares inteligentes y el 84% de las ventas de equipos son de smartphones, y se espera que para 2015 se llegue al 90%. (Carrier y Asociados) En 4 años se cuadriplicó su venta. ¿Pueden dimensionar eso?

El consumo de contenido a través de los celulares ha aumentado de manera exponencial y evidencian la necesidad de enfocarse en esos nuevos escenarios de consumo.

Tanto la gráfica, la radio, el cine, la televisión, los marcos callejeros y otras ventanas comunicacionales han sido espacios para los y las profesionales de la comunicación (ya sea de la comunicación propiamente dicha, del marketing, relaciones públicas, prensa o una mezcla de todo esto). El camino fue siempre obvio: yo necesito llegar al público, estos medios me permiten lograrlo. Según mi público objetivo, mis objetivos comunicacionales y otros parámetros pertinentes, se seleccionaba el o los medios (mix de medios) de mayor conveniencia para acercarme a esa masa de posibles consumidores.

Luego, con un cruce de los resultados de venta más algunos estudios de mercado, se analiza el impacto de dicha campaña y se trabaja en los ajustes pertinentes. El parámetro principal: las ventas.

No es que hoy eso haya cambiado: todo el trabajo comunicacional de una empresa está enfocado en aumentar las ventas. Pero sabemos que ya no alcanza con eso. Sabemos que frente a una amplia variedad de productos y servicios cada vez más especializados se debe sumar un plus y ahí es donde aparecen los espacios digitales de comunicación.

Webs, blogs, redes sociales y aplicaciones se transforman en escenarios comunicacionales de vital importancia para empresas, instituciones y organizaciones.

¿Querés ser parte del cambio?

Por Lic. Guadalupe M. Pregal

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Redes sociales: No todo lo que suena es opinión pública

No todo lo que suenaNo tengo auto, aunque me encanta manejar. Algunas veces una amiga me pide que la lleve en su auto –ella no tiene permiso de conducir y se estresa manejando– para que traslademos perros de un lado a otro. Hace unos días tuve que cruzar la ciudad de una punta a la otra, o sea desde San José hasta la UNCUYO, y pude vivir la locura que significa hacer semejante hazaña.

En general soy muy tranquila para manejar y mi ley principal es que el resto de las personas tienen prioridad, más que nada cuando manejo un auto ajeno, pero nada evitó que terminara bastante afectada por la experiencia vivida. Ustedes se preguntarán qué tiene que ver esto con las redes sociales, pero no se me ocurre mejor ejemplo para ilustrar lo que quiero contarles.

En las calles de Mendoza –en otras también, pero voy a circunscribirme a la experiencia de la semana pasada– uno de los personajes ineludibles es el “loco de la bocina”. Ese personaje que, por razones muy extrañas, toca bocina como si con ello pudiese lograr que los autos que nos encontramos delante de él nos desvaneciéramos mágicamente. No es que en el fondo no deseemos eso a seguir escuchando su insistente bocina, pero si tengo un camión parado delante y él lo está viendo, ¿me pueden explicar por qué me toca bocina de esa manera?

Ahora es cuando entran las redes sociales. Desde que estas plataformas virtuales han ido creciendo en cantidad de usuarios, visitas y actividades, hay una tendencia a tomarlas como “fuentes de una verdad ineludible”. Tantos los medios de comunicación como muchos políticos y funcionarios públicos toman lo que se dice en Facebook o en Twitter como si ello fuese la opinión de “la gente”. Ahí está el error. Lo que circula por las redes sociales no son las opiniones profundamente desarrolladas de las personas: son los bocinazos del tipo que ve que tenés delante un camión que no te deja avanzar pero que igual toca la bocina.

Las redes sociales son esas calles al mediodía, pobladas de personas que sólo quieren llegar a destino y no piensan en otra cosa más que en ganar una carrera en una pista atestada de otras personas igual de ansiosas. Lo que “la gente” expresa en las redes es lo primero que se le viene a la cabeza, es ese bocinazo sin sentido que sólo sirve para descargar la angustia y trasladarla al resto de automovilistas que le rodean.

Por eso, cuando se cree en la idea de que las redes sociales son el epicentro de la opinión pública, los medios de comunicación matan a un intendente una hora antes de su muerte y los políticos y políticas, en vez de ocuparse de los verdaderos problemas sociales, terminan enfocados en un loco que toca bocina.

 

Por Lic. Guadalupe M. Pregal

Nota escrita para Edición UNCUYO, la publicación digital de la Universidad Nacional de Cuyo. 09/12/2014.